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Pequeño Lacancito Ilustrado

El Lacancito: una invitación a descubrirse

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Usted puede sanar su vida

Usted ha visto y ve mucho esta frase. En diferentes tiempos, en infinidad de medios y en los formatos más diversos. Lamentablemente, de tanto estar en boca de dudosos personajes con propuestas mágicas o engañosas, ha dejado de tener validez para el corriente de la gente. Una pena. Porque el concepto es tan cierto como el aire que respira.

No se trata de que usted sea feliz porque la felicidad no existe. Tampoco se trata de creer que usted puede ser lo que quiera ser. Usted es usted. Único o única, irrepetible e incomparable. Descubrirse, entenderse y desaprender mucho de lo aprendido es el camino más fiable para llegar al bienestar.

No hay viento favorable para el que no sabe adónde va

El propósito del Lacancito no es otro que el de ofrecerle a usted la posibilidad de acceder a argumentos, más que válidos, que confirman que su bienestar, efectivamente, está en sus manos. O, mejor dicho, en la posición que usted inconsciente o conscientemente adopta frente al mundo, frente a sus relaciones, a su trabajo y a todo lo que lo o la rodea.

No es una solución esotérica, filosófica o espiritual. Es ciencia, en el caso de la psicología, y es técnica o práctica, en el caso del psicoanálisis. Ambas tan sólidas como lo es la medicina de la cual nacieron y a la cual complementan para abarcar al ser humano en su totalidad. Sin ir más lejos, Sigmund Freud, Jacques Lacan, Donald Winnicott, Carl Jung, Wilhelm Wundt y Alfred Adler -por citar sólo algunos- eran médicos.

Foto: Becker & Maass, Berlin
Freud y otros psicoanalistas en 1922.

Lo que cuesta, vale

Es clave aclarar que no es fácil el estudio de estas disciplinas. El marco teórico de las mismas puede resultar inaccesible y tedioso para la gran mayoría debido a la cantidad de teorías, el lenguaje específico, la evolución a lo largo de los años y las muchas interpretaciones que se han realizado y que han sumado sus aportes. Por eso existe el Lacancito.

Es precisamente esta dificultad en el acceso a la psicología y al psicoanálisis, sumado a lo transgresor de sus planteos en el mundo conservador de principios del siglo XX, lo que dio pie a un imaginario social que relacionó a estas disciplinas con charlatanerías vacías de metodologías.

Charlatanes y charlatanas hay en todas las disciplinas, técnicas, ciencias y también en cualquier almacén de barrio, shopping o multinacional. No es el “qué” lo cuestionable. En todo caso será el “quién” y el “cómo”.

Herramientas para el cambio

Volviendo a la psicología, al psicoanálisis y a la finalidad del Lacancito, no es otro que acercar a usted y a la mayor cantidad de gente posible, una síntesis o traducción, lo más concreta posible, de ciertos conocimientos fundamentales que pueden acercarlo o acercarla al descubrimiento de lo más importante que usted posee en este momento: su vida.

Usted no puede elegir todo lo que le pasó, lo que le pasa o lo que le va a pasar pero puede elegir mucho y, lo más importante, puede elegir cómo decide pasarlo. No es magia. Es sentido común, trabajo interior, aceptación y la profunda decisión de hacerse cargo y responsable de su propia existencia. Usted decide.

Ojalá que disfrute de la experiencia. Créame: vale la pena.

Si usted es psicolog@, psicoanalista, psiquiatra o estudiante seguramente entenderá de qué va el Lacancito. Explicar lo evidente -o aclarar lo que está claro- sería, después de todo, menospreciar su inteligencia.