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Pequeño Lacancito Ilustrado

Histeria

histeria y conversión

Histeria significado

El término “histeria” proviene del griego “hystérà” que significa “útero” o “matriz”. De él, deriva el adjetivo “hysterik-ós cuyo significado original es “que sufre del útero” o “relativo al útero”. La palabra histeria ha cargado desde su origen con los prejuicios culturales que se han proyectado sobre la mujer y su sexualidad. Desde la antigüedad, se relacionó el útero, y por ende la condición de mujer, con trastornos mentales que fueron desde los sofocos de la menopausia, crisis epilépticas, neurastenia y crisis de angustia hasta ataques de pánico. Hoy en día, en psicoanálisis y psicología, si bien el término permanece asignado a una de las modalidades de neurosis principales, no guarda relación alguna con el útero ni con el prejuicio social hacia la mujer. La neurosis de histeria puede afectar tanto a hombres como a mujeres.

Etimología de histeria
Foto de LJNovaScotia

¿Qué es la histeria?

La histeria es un trastorno psicológico caracterizado por frecuentes cambios y alteraciones emocionales que pueden presentarse junto con parálisis, convulsiones y/o sofocaciones. Está encuadrada dentro de las neurosis y presenta, como característica principal, la somatización física o psíquica sin causas aparentes. Atribuida desde la antigüedad a la mujer es actualmente una problemática compartida tanto por hombres como por mujeres.

Trastorno de histeria
Foto de Ava Sol

Nace el psicoanálisis

La histeria, y su enunciación por parte de Freud, marca el nacimiento del psicoanálisis. No es extraño que en su obra la histeria ocupe, junto a la angustia, un lugar fundacional de extrema importancia ya que, a partir de ella, Freud realiza un viraje de la medicina al psicoanálisis en la búsqueda de la cura.

Histeria y psicoanálisis
Foto de: janeb13

La represión y el síntoma

Para Freud, el origen de la histeria radica en un incidente sexual que no ha podido ser integrado y elaborado mediante la asociación. De esta forma, pasa a convertirse en un elemento patógeno, un cuerpo extraño, que genera un síntoma. Este incidente sexual, tentativa real o fantasía de seducción, es reprimido. Sólo se vuelve traumático y propicia la aparición del síntoma en el momento que se produce un segundo incidente que invoca inconscientemente al primero.

La histeria y sus síntomas

Escuchar el síntoma

El valioso hallazgo de Freud radica en el descubrimiento de que los síntomas de la histeria no guardan relación con una causa orgánica. De ahí, la imposibilidad de resolverlo mediante los tratamientos y métodos de la medicina tradicional. A partir de ese momento, elabora la hipótesis de que el síntoma cumple una función en la vida del sujeto y se propone “escuchar” al síntoma.

Escuchar el síntoma
Foto de Ksenia Chernaya

La asociación libre

En el comienzo, junto a Jean-Martin Charcot, Freud experimenta con distintas herramientas o disciplinas que van desde la hipnosis hasta el masaje de cabeza pasando por el método catártico. Estos métodos comienzan a resultarle improductivos por su carácter invasivo, cierta arbitrariedad y resultar demasiado guiados por el médico hacia una premisa. Esto dará nacimiento a la técnica base del psicoanálisis: la asociación libre. El analizante, paciente en ese momento, es el único capaz de guiar al analista, médico de aquel entonces, para poner de manifiesto la trama inconsciente del trauma que genera el síntoma. A partir de allí, Freud invita al sujeto a expresarse con total libertad, sin prejuicios, presión o censura.

La palabra en el psicoanálisis
Foto de Alexandra

Asco y deseo

A partir de esto, Freud comenzará la elaboración y descubrimiento de la dinámica inconsciente, el rol de la identificación, la conversión en síntomas y la defensa. Todo motorizado por un deseo intolerable engendrado en la experiencia traumática de seducción original. En la posición del sujeto histérico frente a la sexualidad, Freud devela un rechazo de la sexualidad canalizado por el asco que no es considerado como un síntoma conversivo sino como una clara manifestación de la defensa.

deseo y represión
Foto de Ava Sol

El aporte de Lacan

Lacan inscribe a la histeria como una de las dos modalidades de la neurosis junto a la neurosis obsesiva. Para él, la relación con el deseo que determina la posición subjetiva en la histeria es la insatisfacción. Mediante el deseo insatisfecho el sujeto histérico evita quedar sometido a la demanda del Otro a la vez que se asegura la insatisfacción del Otro para sostener su deseo. Esta dinámica se aprecia claramente en la definición del sujeto histérico como un esclavo que busca un amo al cual someter.

El síntoma como metáfora

El síntoma como metáfora

El sujeto histérico goza de ser objeto causa de la insatisfacción y, de esta forma, mantener vivo el deseo en el Otro. La imagen del padre, impotente, castrado pero idealizado, juega para Lacan un rol fundamental que sostiene la estructura histérica en el sujeto. El síntoma, en este contexto, es una metáfora generada de forma inconsciente que ubica dentro de la cadena significante un significante distinto.

histeria y goce
Foto de Thomas Bormans

La histeria después de la histeria

La controversia originada en la palabra “histeria” investida de connotaciones obsoletas y degradantes hacia la mujer llevó a la psiquiatría y la psicología actual a definir a esta afección como “trastorno de conversión”: una transformación de contenido inconsciente en síntomas clínicos neurológicos funcionales es decir: síntomas somáticos.

La histeria 2020
Foto de Shaojie

Síntomas y manifestaciones

Las manifestaciones sensoriales puede tomar diversas formas, debido a la ansiedad subyacente que se ha convertido en síntomas físicos (somatización). Estas manifestaciones comprenden:

  • Parestesias (sensaciones como cosquilleo, sensación de frío o calor).
  • Hiperestesia (hipersensibilidad).
  • Anestesia (pérdida de sensación).

Puede implicar todo el área de la piel o solo una zona y no guardan ninguna relación con algún daño en el sistema nervioso. Otros problemas sensoriales asociados pueden pueden incluir la visión, el oído, gusto u olfato, o implicar la experimentación de dolor severo sin causa orgánica.

  • Dificultad para escuchar o pérdida de la audición.
  • Ceguera, visión borrosa o doble.
  • Insensibilidad o pérdida del sentido del tacto.
  • Episodios de inconsciencia.

Otros síntomas motores se manifiestan como:

  • Debilidad.
  • Pérdida de equilibrio.
  • Convulsiones, a veces con conciencia limitada.
  • Dificultad para tragar.
  • Temblores y tics.
  • Dificultad para andar.
  • Dificultad para hablar o pérdida de la voz.