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Pequeño Lacancito Ilustrado

Tienda de Libros

El saber ocupa lugar

Saber de psicoanálisis y de psicología, al igual que cualquier otro saber, ocupa lugar pero, sin dudas, vale la pena. El lugar que ocupa en su cabeza es de infinita utilidad para enriquecer su vida y su forma de ver el mundo. El lugar que ocupa en su casa, oficina, estudio o consultorio debería ser una hermosa y nutrida biblioteca.

Objeto del deseo

En épocas en que los ebooks, libros digitales y PDFs van ganando terreno, nada puede superar el placer del libro físico. El libro como objeto de conocimiento y como hoja de ruta del camino que hemos recorrido como lectores y lectoras de libros que nos han nutrido y nos han traído hasta acá. Admirar el arte de tapa, pasar las hojas, resaltar frases o párrafos son partes del ritual que hacen de la lectura y el aprendizaje una ceremonia única.

Foto de Charles Büchler

Psicoanalistas, psicolog@s y libros

Los grandes psicoanalistas y psicólogos han sido propietarios de interesantes bibliotecas. Sus estudios y consultorios hablaban -y aún hablan- de ellos. Sus bibliotecas, aún más. Es sabida la predilección de Sigmund Freud por su colección de piezas u objetos simbólicos que en palabras del propio Freud eran: “Mis viejos y sucios dioses que colaboran en mi trabajo como pisapapeles“. Y vaya que eran muchos: una colección de más de 3.000 estatuillas de Egipto, la antigua Roma, Grecia, China, India y América precolombina.

Desde su mítico diván, ubicado en su casa-estudio en Viena– sus analizantes podían ver esta preciada colección que invadía su escritorio y llegaba hasta su biblioteca con 2.400 libros que alimentaban de cultura, mitología, arqueología e historia su mente y lo dotaban de una capacidad de asociación única.

Oficina de Sigmund Freud
Oficina de Sigmund Freud en Viena, 1938. Foto de Edmund Engelman.

La biblioteca de Jacques Lacan tampoco se quedaba atrás. En su icónico consultorio de Rue de Lille Nº5 en París, sus analizantes esperaban frente a la biblioteca y a una vitrina plagada de libros ubicada en la sala antes de encaminarse hacia su sesión.

Incluso, en el vestíbulo principal, la chimenea -en desuso desde la instalación de radiadores- tenía su boca cubierta por libros apilados en el piso que esperaban por un lugar en la famosa biblioteca.

Vestíbulo del consultorio de Jacques Lacan.
Biblioteca de Jacques Lacan, Rue de Lilles Nº5, París.

Otro ejemplo es la biblioteca de Carl Gustav Jung. Emplazada en su casa-estudio de Küsnacht, suiza, es una clara muestra de los múltiples intereses y conocimientos de este notable médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo fundador de la escuela de psicología analítica y pionero de la psicología profunda.

Biblioteca de Carl Gustav Jung
Biblioteca de Carl Gustav Jung, Seestrasse 228,  Küsnacht.

Su biblioteca, su universo

Su biblioteca habla de usted. Si la tiene, no deje de alimentarla y de alimentarse con nuevos libros. Si aún no tiene una, empiece hoy mismo. Vaya poblándola con títulos que lo acerquen a una versión de usted más rica en conceptos, palabras, formas de verse a usted mismo, a sus relaciones, al mundo y a la vida misma.